Lo más importante es conocer
en qué momento del desarrollo está el niño, sugiere el artista y pedagogo de la
Fundación Carulla, Felipe Sepúlveda. A partir de allí, se promueve una serie de
experiencias, como el dibujo. Es clave
brindarles buenas herramientas (papel, lápiz, colores, marcadores) y darles
opciones para que elija cómo desea expresarse. Conocer al niño le permite al
adulto enfocarse en sus necesidades. Por ejemplo, si quiere encontrar un trazo
detallado o firme. Las artes plásticas
fortalecen su trabajo manual y optimizan la coordinación visomotora y
visomanual. Trabajar con los colores y las luces permite, además, potenciar la
capacidad de atención del pequeño.
La
música
Para esto se debe buscar un lugar tranquilo. El niño puede escuchar
música para aprender el significado de la letra de la misma. Sin embargo,
también es posible que el niño escriba la letra de una canción o componga una
melodía con el propósito de expresar sus sentimientos.

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